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Puerto Madryn: Hundieron un pesquero para crear un arrecife artificial

Por Redacción | 28.12.2017 17:00:00

Foto: Diario Jornada
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El barco pesquero de origen chino Hu Shun Yu 809 fue hundido ayer a unos 30 metros de profundidad frente a las costas de la localidad bonaerense, en inmediaciones de "Punta Cuevas", para transformarlo con el paso del tiempo en un arrecife artificial con fines recreativos y turísticos tanto para la práctica de buceo como para la caza submarina.


La embarcación se encontraba desde abril de 2015 en el muelle Luis Piedrabuena de Puerto Madryn, tras haber sido capturada en aguas jurisdiccionales argentinas por estar pescando ilegalmente calamar, por lo que fue obligado a poner proa al Golfo Nuevo y con posterioridad abandonado por la tripulación y la empresa armadora."La maniobra de hoy la estábamos reclamando desde hace mucho tiempo porque entorpecía muchísimo la operatividad del muelle destinado al arribo de cruceros, incluso tenemos para la semana próxima la llegada de dos barcos de gran porte con turismo internacional y sí o sí teníamos que removerlo" dijo el director comercial de la administración portuaria Héctor Ricciardolo, informó la agencia Télam.

 

Se trata de un potero chino de 68,40 metros de eslora, dedicado a la pesca del calamar, que permanecía interdicto en el muelle tras ser capturada el 7 de abril de 2015 en alta mar por el guardacostas "Pedro Derbes" de la Prefectura Naval Argentina, cuando realizaba tareas de captura en la zona económica exclusiva de la Argentina con 31 tripulantes a bordo y 600 kilos en la bodega. Previo al hundimiento, el pesquero fue despojado de su motor, todo el sistema de propulsión, se le sacó el timón y la hélice y quedó el "casco pelado" con solo el puente de mando, en una tarea que demandó varios meses hasta retirar el máximo posible de efecto contaminante.

 

"Nosotros tuvimos una activa participación en todo lo que significa la supervisión del proceso para descartar cualquier efecto contaminante", explicó el ministro de Ambiente y Control del Desarrollo Sustentable de Chubut, Ignacio Agulleiro, según la agencia estatal. El funcionario aseguró que "no es la primera vez que se hace, ya se practicó en otras oportunidades y también en otras partes del mundo" y valoró la "profesionalidad con la que trabajaron los efectivos de la Prefectura y la empresa contratada para tales efectos".

 

La maniobra de hundimiento comenzó a las 8.30 con el desplazamiento desde el muelle, donde se soltaron las amarras y lentamente se lo trasladó hasta el monumento del Tehuelche, sobre el extremo sur de Puerto Madryn, desde donde hay una panorámica de la ciudad que bordea el Golfo Nuevo. El hundimiento se produjo pasadas las 11 por inundación del casco, tras la apertura de las esclusas que fueron escorando el armazón hacia babor hasta que fue "tragado" por el mar. La historia de esta embarcación tuvo ribetes políticos, sociales, económicos, ambientales y hasta diplomáticos.

Cuando el barco oriundo de la provincia china de Zhejiang fue interceptado contaba con una dotación de 31 tripulantes, de los cuales 15 regresaron de inmediato al país asiático y otros 16 permanecieron como "guardia" a bordo, e incluso uno de ellos falleció de una hepatitis fulminante en el hospital local. Los especialistas consultados por Télam sobre esta extraña situación de barcos y tripulaciones abandonadas a su suerte, reconocen que para los armadores estos son barcos "descartables" porque la multa que tienen que pagar por la infracción de pescar en aguas prohibidas es mucho mayor que el valor de la nave.

 

Voceros de la agencia marítima Port Service, con sede en Puerto Madryn, explicaron a Télam que "las multas son muy duras y los barcos son muy baratos, entonces, si se aplica una sanción de dos millones de dólares y el barco vale 300.000 los armadores dicen: quedate con todo". En marzo de 2004 un equipo operativo del Servicio de Salvamento de la Armada mandó a pique el buque pesquero "Antonio Miralles" a 27 metros de profundidad y desde entonces se transformó en un paraíso de los buzos.

COLUMNISTAS
Por:
Juan Carlos Schmid (*)


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